Como uno de esos misterios de la vida, me encontré con una persona que conocía en el pasado cerca de mi cafetería favorita. Esa persona fue mi segundo amor verdadero, al que me hizo conocer lo que es amar sin ataduras. Así que en ese preciso momento, quizá sea el destino, fue que decidimos ponernos al día bebiendo un buen café, ya que ha pasado tanto tiempo desde la ruptura.
Así trascurrió la tarde bastante tranquila como si la cantidad del tiempo que hemos dejado de hablar haya desaparecido en su totalidad y la confianza que tenemos continúa intacta, el cielo notablemente empezó a cambiar de color anocheciendo. Unas tazas del café se transforman en unas cervezas como para terminar acostados en la cama de su departamento, con nuestra ropa despegada en todo el suelo. Impregnados en sudor y en placer.
"Maldito destino", ése fue el primero pensamiento de la mañana.
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El último beso [2018]Soy un ser demoniaco, comúnmente llamado súcubo que vive merodeando en las vidas ajenas pero no hago tanto caos como dicen… lo que hago aparte de succionar la vitalidad masculina es probar todos los sabores al tocar los labios de cada ser que me atrae, lo hago porque al besar me permite conocer su alma y saber si vale la pena compartir un pedazo de mi vida o no hasta me topé con aquellos labios de un ángel que me hicieron sentir fuera de lo normal, un pequeño grito de ayuda, a la vez, un ferviente deseo de ser amado.
Una noche se me confesó que mis labios eran su cura, sentía que el tiempo pasará tan lento, olvidándose todo de su entorno y así como sentí absolutamente todo como para desear estar a su lado todo el tiempo que sea necesario. Me sentí humana después de mucho tiempo. Apacigüé su dolor, su angustia hasta su tristeza. Sus pesadillas redujeron, absolutamente todo lo que le aquejaba, poco a poco su sonrisa volvía a la vida.
Hasta sus alas se curaron dejándome sola en la Tierra por herir las mías mientras él volaba cada vez más lejos de mí. No antes de plantarme el último beso de despedida en plena luz de la Luna, de pronto me había contagiado su placentera sonrisa preguntándole sí volvería a verlo aunque dentro de mi sabía que no. Su cabeza semi inclinada y sus alas seguían agitando hasta desaparecer de mi vista, dejando una parte de él en mis labios.
Una noche se me confesó que mis labios eran su cura, sentía que el tiempo pasará tan lento, olvidándose todo de su entorno y así como sentí absolutamente todo como para desear estar a su lado todo el tiempo que sea necesario. Me sentí humana después de mucho tiempo. Apacigüé su dolor, su angustia hasta su tristeza. Sus pesadillas redujeron, absolutamente todo lo que le aquejaba, poco a poco su sonrisa volvía a la vida.
Hasta sus alas se curaron dejándome sola en la Tierra por herir las mías mientras él volaba cada vez más lejos de mí. No antes de plantarme el último beso de despedida en plena luz de la Luna, de pronto me había contagiado su placentera sonrisa preguntándole sí volvería a verlo aunque dentro de mi sabía que no. Su cabeza semi inclinada y sus alas seguían agitando hasta desaparecer de mi vista, dejando una parte de él en mis labios.
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El lobo se enamoró de la caperuza roja. [2018]
El lobo no es el mismo que imaginábamos, es el afamado cazador que usa piel de lobo como gran parte de la vestimenta únicamente para camuflar y vive en el bosque como si fuera el guardián. Vigilando la zona buscando qué cazar, hasta que se fija en una esbelta figura femenina merodeando. Lo que llama la atención es el uso de su caperuza roja.
Aquella fémina viene al pueblo a visitar sus familiares que viven cerca del bosque. El rojo es su color favorito, y su actividad predilecta es caminar por el bosque descalza usando la capa roja cuya capucha no siempre está bien puesta por estar cantando y bailando, dejando ondear su oscuro cabello por el aire como un ave libre. Lo que no sabía es que el cazador ha estado observándola entre los arbustos. Y así fue durante varios días, enamorándose de ella, de su apacible voz, de sus ojos azules como el cielo nocturno, de su piel trigueña, absolutamente todo de ella sin descuidar el bosque convirtiéndose en el guardián de ella también. Por darse cuenta de que son de distintos mundos, es decir, él es un cazador y probablemente a ella no le agrade ese hecho. Quizá no funcionaría del todo si fuesen como uno solo.
Ella es la personalización de Perséfone antes de ser secuestrada por Hades, amando la naturaleza en todas sus formas incluso los animales ondeando su caperuza roja y su oscuro cabello negro como la boca del lobo.
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