viernes, 24 de abril de 2020

Adentrando a su bosque prohibido.

Nuestra historia comienza con una joven Caperucita roja, muy lujuriosa y con fuertes deseos de sentir el peligro dentro de ella.

Pero nuestra compañera no se encuentra sola, también contamos con un lobo bastante voluptuoso con el que tuvo un apasionante y excitante pasado.

Las dudas y el deseo entran en sus cuerpos, en un juego en el que sus actos se hacen más y más impredecibles.

¿Podrán aguantar los deseos incontrolables?

_


Esto es un juego de quién atrapa a quién, más allá de una simple cacería.

Aflojando y tirando el hilo rojo que nos une por el destino, con los peligros de por medio. Con una historia en común donde no existía la "cacería mutua", existía todo en reciprocidad desde la amabilidad, el respeto hasta el desmesurado amor.

Ahora… nuestra historia cambió su rumbo a lo que estamos en estos momentos, cazándonos en silencio y con cautela, como si no quisiéramos ser participes en ello pero a la vez, sí deseamos con demasía de ser participes…

Tú eres el astuto lobo que sabes muy bien lo que deseas para obtener, y solo soy la ingenua caperucita roja que llevo a la mano un arma listo para defenderme de lo que tengo. Cada movimiento que damos es bien pensado tal como una partida del ajedrez.

A pesar de cómo cambia nuestra historia, al parecer lo que nos une férvidamente fue por un deseo carnal que jamás se apaga entre los dos que terminamos sumergiendo ante el placer en cada tórrido encuentro.

Frustración, confusión y dudas son los que habitan dentro de mí. Cuestionando cada paso mío ante ti, dejándome llevar por el momento, por el silencioso amor que reside en mí. Quizá sí deba mandar al carajo el auto control, quizá si lo haga, después de todo, también puedo ser una bestia por poseer tal instinto y, también tengo derecho a disfrutar aquello que me estás otorgando y quiero darte lo mismo también
 
_


¿Quién hubiera pensado que ese día que estaba corriendo en el bosque era para encontrar la libertad? ¿Y esa libertad fuese mía, y solamente mía?

Aquellas noches de pasión ferviente se han apagado.
Aquel juego de quién atrapa a quién ya ha culminado.
Aquella frustración, confusión y dudas que habitaban en mí también han acabado.

Alejando de un extraño bucle del amor y placer que me tenía atada. Descubrí que no me hacía feliz, si no, todo lo contrario. No merecía recibir migajas de un amor ya vencido.
Muy a pesar que de manera forzada, en medio de una noche de pasión, recapacité de todo lo que me sentía realmente, recordándome que tengo mi arma cerca de mí…en un abrir y cerrar los ojos, le disparé a su pierna para hacerle entender que ya no quería más.
Que no quería seguir buscándolo ni él a mí, de que quería ser libre. De que él fuera libre también, que buscará su alma gemela que de verdad le aprecie más que yo lo puedo apreciar, que lo pueda entender. Sobre todo, él mismo pueda sanar sus cicatrices adecuadamente para no sangrarle más por mero masoquismo.
…Yo debía aprender a amar mis cicatrices y a mí misma.
Este mísero cuento de la caperuza roja y el lobo debía acabar de alguna forma.
Creo que no estoy destinada para estar con este lobo.
O estoy destinada para estar con el cazador o un simple mortal.
Uno nunca se sabe. Así que mientras saborearé dulcemente esta libertad que tanto me costó obtener.
 
_
2017.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario